La autoestima es mucho más que la valoración que hacemos de nosotros mismos, es saber que podemos tener una vida plena y con sentido, confiar en nuestras capacidades y fortalezas y saber que con ellas podremos hacer frente a los desafíos que nos depare la vida y sobre todo, confiar en que la vida puede ser apasionante.

La autoestima también tiene mucho que ver con lo cómodo que nos encontramos con nosotros mismos, con el saber estar a gusto sin tener a alguien al lado. Con tener nuestras necesidades emocionales básicas satisfechas. Si no fuera así, tenderemos a buscar aprobación y reconocimiento en lugar de compartir emociones y experiencias. Y las relaciones no serán satisfactorias ya que se basarán en llenar un vacío emocional.

Además de valorarnos y estar bien con nosotros mismos, una autoestima sana pasa por respetarnos y querernos. Ser auténticos y no tener miedo a mostrarnos como somos, son señales de que tenemos una autoestima sana, ya que nos aceptamos tal como somos sin disimular los que sentimos ni lo que queremos.

Tener una autoestima satisfactoria conlleva pasar por un proceso de autoconocimiento y aceptación de uno mismo. Para ello es muy importante: saber quienes somos, lo que queremos, saber ser asertivos para hacernos respetar y defender nuestros derechos, reconocer y gestionar las emociones, no compararnos con los demás, comprometernos y esforzarnos con aquello que nos hace feliz.

 

Cinco consejos para tener una autoestima sana

1.Respétate a ti mismo y no permitas que nadie te falte el respeto o te haga de menos. Si te respetas a ti mismo, no dejarás que nadie te falte el respeto. A veces por evitar el conflicto, por querer complacer o por miedo a la pérdida de una pareja de la que se es dependiente emocionalmente, dejamos que eso ocurra y el resultado es un prejuicio para nuestra autoestima.

Sabrás si te han menospreciado porque sentirás que algo no va bien. Puede fluctuar desde sentir un poco de incomodidad hasta el maltrato psicológico o físico.

Nada tiene que ver con tomarte las cosas personalmente e imaginar cosas que no son reales, sino con una falta de respeto real. Cuando esto ha ocurrido puede suceder que tu cuerpo se paralice, no reaccione y lo dejes pasar. Es importante atender esa emoción y poner límites de una manera asertiva para que no se convierta en una emoción tóxica como la ansiedad.

2. Haz ejercicio y cuida tu alimentación: Como cuidas y mimas tu cuerpo es otro forma de poder evaluar cuanto te quieres. Es bien conocido el extraordinario efecto que tiene hacer ejercicio físico en nuestro cuerpo y mente, y como contribuye a nuestro bienestar. Cuando hacemos ejercicio, hay unos neurotransmisores que riegan nuestro cuerpo de bienestar: la dopamina y la norepinefrina. Hacer ejercicio, meditar, escuchar y cuidar nuestro cuerpo, es imprescindible para tener una autoestima sana, si no lo hacemos, nuestro cuerpo que es muy sabio, nos hará parar de una forma u otra.

3. No te compares con los demás: Cuidado con la envidia ya que es una emoción tóxica que puede mermar tu energía y ser un obstáculo para tu camino. Céntrate en ti, en tu grandeza, en saber cuales son tus valores, fortalezas, talentos, enfócate en tu propósito de vida, en imaginar tus sueños, en visualizarlos, sentirlos y en felicitar el éxito de otras personas. Siempre hay motivos para estar feliz y para estar triste. Tu escoges con que actitud quieres estar en el mundo. Las ganas y la pasión nos haces ser más creativos. No se trata de ver el vaso lleno o medio vacío sino de ver vasos vacíos y preguntarte como los puedes llenar. Como dijo en un curso Richard Bandler padre del PNL ¿Cuánto placer eres capaz de aguantar?. Imagina con cuantos proyectos nuevos vas a llenar el vaso? ¿A cuantas personas interesante nuevas puedes conocer? ¿Cuantos lugares hermosos vas a visitar?

4. Reconoce y gestiona tus emociones: Es importante ser congruentes con lo que sentimos, pensamos y hacemos. Por eso cuando sintamos una emoción hay que reconocerla y gestionarla. Ignorar las emociones es negarnos a nosotros mismos ya que son como alarmas que nos avisan a cada momento de nuestro estado emocional y que hemos de atender. Cada emoción requiere una acción. Y eso nos ayudará a ser congruentes con lo que sentimos, pensamos y hacemos.

5. Comprométete con tu vida: ¿Qué compromiso tienes contigo mismo para luchar por lo que quieres? Los seres humanos necesitamos aprender, y nuestra esencia necesita retos para vivir en plenitud.

Veo jóvenes con poca tolerancia al esfuerzo que pagan un alto precio, ya que al no estudiar y suspender muchas asignaturas tienen la autoestima “por los suelos”.

Vivir en plenitud no tiene nada que ver con vivir una vida cómoda y rutinaria, sino con llevar una vida que valoramos y con sentido. Una vida que aporte valor a nuestra vida y a nuestro entorno. Cuando nos compremetemos con un reto, aunque muchas veces sea duro, los aprendizajes y los logros, pueden ser tan emocionantes, que nos pueden hacer sentir como si hubiésemos subido y bajado del Himalaya o algo similar.

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