La confianza es uno de los valores esenciales y más importante del que puede beneficiarse el ser humano para vivir en plenitud.

Cuando hablamos de confianza, lo primero que nos viene a la cabeza es confianza en uno mismo y en las personas. Sin embargo, hay otro tipo de confianza aun más importante y transcendental: La confianza en la vida. Este tipo de confianza nace de la esperanza y de la alegría de vivir. De creer que todo va a ir bien a priori. Puede ser que estés pensando en lo difícil que puede ser confiar sin más, y, estoy de acuerdo. A nuestro ego le gusta estar en modo supervivencia y es muy inseguro y necesita controlar y enfocarse en lo negativo. Eso no quita que no tengamos que hacer el trabajo de transgredir al ego, de soltar y confiar en la bondad del universo y en la naturaleza humana. En que pertenecemos a algo extraordinario y no estamos solos. Si lo pesamos lo acabaremos sintiendo y nuestra actitud ante la vida cambiará, se volverá más positiva y optimista. Desde ese lugar, desde esa confianza a priori,  todo es posible.

La confianza es un valor tridimensional se expande en tres direcciones: a lo ancho, largo y en profundidad

La confianza se retroalimenta a si misma y es tridimensional, se expande siempre en tres dimensiones: Si confías en la vida, confías en ti mismo. Si confías en ti mismo, confías en los demás. Y todo esto hará que los demás confíen más en ti y vuelta a empezar…y así sucesivamente. Podemos poner el orden que queramos que siempre saldrán bien las cuentas. Es como una caja infinita de esperanza y alegría que va aumentando de tamaño y haciéndose cada vez más grande y hermosa.

Si confías en la vida, confías en ti mismo ¿De dónde viene la confianza a priori?¿Qué es lo que nos mantiene a flote cuando “hacemos el muerto” en el agua?

La confianza a priori nos proporciona la capacidad de soltar, de dejarnos llevar por lo desconocido al otro lado. ¿Qué es lo que nos mantiene a flote cuando hacemos el muerto? La confianza de saber que no nos vamos a hundir. Las personas que no saben nadar, no tendrían que hacer nada, y no se atreven a hacerlo por miedo a ahogarse y al resistirse se pueden ahogar. ¿Cuál es la diferencia?, la confianza en que no nos va a pasar nada. Si trasladamos esta metáfora a la vida, si dejamos de controlar, juzgar, luchar y tomamos la actitud de que todo ocurre para que haya un aprendizaje, confiamos y nos relajamos, nuestra mente estará mejor preparada para afrontar las vicisitudes que a veces nos depara la vida. No necesitamos análisis ni garantías de que las cosas se resolverán sino sabemos que van a ir bien. No se trata de confiar en algo en concreto sino de hacer un esfuerzo de soltar e intentar sentir a priori confianza, esperanza y alegría.

Si confías en ti mismo, confías en los demás 

“Trata a un hombre tal como lo que es, y seguirá siendo lo que es;  trátalo como puede y debe ser, y se convertirá en lo que puede y debe ser.” Johann Wolfgang Goethe 
En esta frase va implícita lo que supone inspirar confianza en las personas. La confianza es un valor necesario para que las relaciones fluyan y prosperen en todos los ámbitos y situaciones.
El coaching Co-Activo dice que todas las personas son creativas, inteligentes y llena de recursos y realmente sólo tenemos que acceder a la esencia de las personas para comprobarlo. Por más problemas que aparezcan en la vida de un cliente, no podemos dejar de creer en él, ya que si fuera así no podríamos ayudar a sacar lo mejor de él y tendríamos que derivarlo a otro coach u profesional apropiado.
Con nuestros hijos ocurre lo mismo, es más, están por desarrollarse como individuos y pueden ser lo que se propongan. Los padres estamos ahí para darles confianza, ayudarles y educarles. No podemos permitirnos no confiar en ellos ya que ellos se ven a través de nuestros ojos,  a través de nuestros reconocimientos, de nuestras críticas, de nuestras caricias, de nuestros reproches…
Confiar a veces y creer en nuestros hijos cuando son adolescentes puede dar vértigo. Hay que hacer un ejercicio de fe. A mi me gusta hacer una comparación con una escena de la película “Indiana Jones en busca del Santo Grial”, donde el protagonista tiene que dar un salto abismal para pasar al otro lado donde se encuentra el grial, y sólo el que tiene fe puede pasar al otro lado.  Un ejemplo es cuando le decimos a nuestro hijo que confiaremos en él cuando apruebe. Es al revés, le tenemos que decir: confío en que vas a aprobarlo todo y yo te voy a ayudar. Confiar y sentirte orgulloso de tu hijo hará que tenga buenas conductas y que cree una autoestima sana desde sus fortalezas y desde lo valores que siente y ve a su alrededor.

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